Escrito por Centro de Estudios de la Administración Pública Municipal

La figura del Administrador Municipal en los Ayuntamientos

Frente al entorno económico, político y social de la actualidad, se requiere una Administración Pública Municipal que fomente el desarrollo local. El escenario actual de los municipios, repletos de retos, desafíos y demandas sociales exigen nuevos modelos administrativos y operacionales que aporten elementos funcionales para fomentar el desarrollo del municipio

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La figura del Administrador Municipal, por más de 100 años ha brindado resultados en las ciudades y municipios alrededor del mundo donde existe.

El Administrador Municipal se deriva del City Manager, figura que ha demostrado durante su larga existencia ser un factor fundamental para que las ciudades donde opera tengan buenos servicios y una administración pública profesional. Por cierto, numerosos estudios han demostrado cómo las ciudades con City Manager son mejor administradas y menos propensas a experimentar actos de corrupción. 

La figura de Administrador Municipal, City Manager en inglés, llegó a México a finales de la década de los 90, como parte de un proyecto de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), que a través de la Asociación Internacional de City Managers (ICMA, por sus siglas en inglés), llegó formalmente a México en 1996 con el objetivo de apoyar a los municipios en el fortalecimiento de su operación administrativa e institucionalidad.

En México no existe en ningún estado la figura del Administrador Municipal, sin embargo, hubo casos de éxito de dicha figura en Tijuana, Baja California, en dos periodos de 2002-2005 y 2007-2010, así como en Navolato, Sinaloa, en 2014-2016, este último el más reciente.

Sin embargo, en México la figura del Administrador Municipal no tiene cabida por la reglamentación jurídica de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece como única forma de gobierno local al Ayuntamiento conformado por tres figuras: el alcalde, los regidores y los síndicos. Por lo anterior, el modelo instituido para los gobiernos municipales es el de cabildo-alcalde, el cual, según lo establecido en el Artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el formato al que pertenece el Administrador Municipal (que vendría siendo cabildo-administrador) no es aceptable.

Pese a lo anterior, se ha desarrollado una adaptación de la figura del Administrador Municipal que sí puede ser adoptada en cualquier municipio, figura que se puede adaptar al modelo de cabildo-alcalde. La diferencia circunstancial radica en es un asistente operativo dependiente del alcalde o presidente municipal, ratificado por el cabildo y designado mediante un proceso de selección abierto y transparente a través de una convocatoria, cuya función principal es administrar y manejar el gobierno.

Una de las funciones primordiales de la figura del Administrador Municipal es la de elaborar planes, presupuestos, estudios y recomendaciones basadas en información recabada sobre las necesidades emanadas tanto del gobierno local como de la ciudadanía. Entre otras tareas, el Administrador Municipal tiene la responsabilidad de preparar el presupuesto, dirigir las operaciones diarias, supervisar las actividades administrativas, seleccionar y despedir al personal según las reglas definidas, ejecutar planes y servir como el principal asesor para el Cabildo Municipal.

En esencia, el presidente municipal, delegaría al Administrador Municipal la instrumentación del quehacer administrativo y operativo, así como la responsabilidad del debido funcionamiento de la Administración Pública Municipal. Asimismo, es responsabilidad de la figura del Administrador Municipal fortalecer el desempeño y capacidad de respuesta del gobierno municipal.

El Administrador Municipal sería el encargado, bajo supervisión del alcalde y el cabildo, de ejecutar las políticas públicas y lineamientos que establezca el ayuntamiento, será también quien verifique el correcto funcionamiento y calidad de los servicios que presta el municipio a través de sus diferentes organismos.

El principal beneficio que ofrece la figura de Administrador Municipal es que permite al edil delegar las labores administrativas y la coordinación con las diferentes dependencias municipales, con excepción de la Contraloría Interna Municipal y de la Secretaría del H Ayuntamiento, las dos excepciones se deben a que tener bajo su supervisión tales oficinas implicaría un conflicto de intereses.

El nuevo contexto de pluralidad política, anclada en la democracia, exige a los gobiernos que los asuntos políticos sean manejados con responsabilidad y con eficiencia los administrativos-operativos. En lo individual tales exigencias requieren de una amplia dedicación, por lo tanto, la combinación de ambas se torna una tarea bastante compleja.

Dado lo anterior, la existencia de un Administrador Municipal (una figura derivada del City Manager o Gerente de Ciudad) atenúa el peso de lo administrativo-operativo a los funcionarios públicos electos locales (Alcalde o Presidente Municipal, Regidores o Concejales, Síndico) para que enfoquen sus esfuerzos en los asuntos políticos y otros temas fundamentales.

La mecánica es simple; el poder está concentrado en el Cabildo Municipal (Ayuntamiento, Cuerpo Colegiado o Corporación), que es electo, y éste selecciona a un administrador profesional para implementar las políticas públicas que han sido diseñadas. En caso de no cumplir con sus responsabilidades, el Administrador Municipal puede ser despedido por una mayoría del Cabildo, conforme a las leyes locales o por los acuerdos laborales que se hayan establecido.

Hoy en día, el Administrador Municipal, una figura ejecutiva con más de 100 años de existencia, posee prácticamente una cobertura global pues existe en múltiples países de todas las regiones del mundo. En Latinoamérica no es la excepción. Por ejemplo, en Chile existe en una mayoría de municipios desde 1992 como resultado de las reformas a la Ley 19.130 Orgánica Constitucional de Municipalidades (LOCM). En Estados Unidos, Honduras, Argentina, etc., también existe, mientras que en México ha existido en algunos municipios y en otros municipios existe en su organigrama.

La figura del Administrador Municipal tiene como uno de sus principales objetivos el procurar altos índices de eficiencia y eficacia en la operatividad gubernamental local, trabajando siempre lo más alejado posible de las influencias de la política partidista.